sábado, 8 de abril de 2017

Educación del control de esfínteres

La tolerancia o exigencia del adulto respecto a la conducta esfinteriana del niño/a, tiene una fuerte repercusión en la adquisición del control.
Los padres no deben exigir al niño/a más control del que pueden tener por sus posibilidades madurativas. Si exigen demasiado, frustrarán al niño/a al darse éste cuenta de que no responde a las expectativas del adulto.
La edad idónea para comenzar a utilizar el orinal se encuentra entre los 18 meses y los 24 meses, aproximadamente (en el control diurno). Si su hijo/a tiene accidentes continuos en el control de los esfínteres, después de los cuatro años, consulte con un profesional médico.
El control de los esfínteres es la primera lucha importante entre padres e hijos. La guerra estalla cuando los padres les piden a sus hijos/as que renuncien a algo que es muy normal para ellos, para comenzar algo que es nuevo y a menudo poco deseable. Para la mayoría de los niños/as, la parte deseable del control de esfínteres es complacer a sus padres, así que para fomentar un control de esfínteres con la menor propensión de accidentes posibles, trate de prestarle más atención a lo que su hijo/a debe de hacer (mantener los calzones secos, hacer sus necesidades en el orinal), que a lo que no debe de hacer (sus necesidades en los calzones).
Ayúdele a sentirse orgulloso de sí mismo mientras va reduciendo la posibilidad de que tenga un accidente sólo para obtener su atención.

¿CÓMO EVITAR EL PROBLEMA?
Busque señales que le digan que su hijo/a está listo/a para el control de los esfínteres, la mayoría de los niños/as están listos/as alrededor de los 24 meses.
Las señales universalmente aceptadas de que un niño/a está listo/a para el control de los esfínteres son: la capacidad de permanecer seco durante varias horas seguidas, entender palabras como “escupidera”, “mojado”, “seco”, seguir instrucciones sencillas como “bájate los calzones”, “siéntate en la escupidera”, etc.
No trate de iniciar el control demasiado pronto, un control prematuro simplemente les enseña a depender más de los padres que de su propia capacidad de manejar el control. Haga una demostración práctica del uso de la escupidera.
Familiarice a su hijo/a con el orinal y con la forma de usarlo, mostrándole cómo va usted al baño y luego cómo puede hacerlo él. Coloque lo más apropiadamente posible el orinal en cuanto al sitio y al momento en que pueda necesitarlo.
Por ejemplo, póngalo en la cocina durante el control básico para ayudarlo a sentirse cómodo respecto a una orina en público.

COMPORTAMIENTO ANTE UN ACCIDENTE
*    Lo que se debe hacer
Recompense a su hijo/a tanto por estar seco como por hacer sus necesidades en el lugar indicado.
Enséñele a su hijo/a a permanecer seco/a, diciéndole lo bueno que es mantenerse seco/a. Esto le ayudará a poner énfasis en las ocasiones en que hizo lo que usted esperó de él/ella (permanecer seco/a), y a prestarle más atención a esa conducta que a los accidentes. Dígale a su hijo/a más o menos cada quince minutos: “mírate los calzones, ¿están secos?”. Esto también hace que su hijo/a sea el responsable de verificar si están secos, lo que le da la sensación de que tiene más dominio sobre el asunto. Si está seco/a dígale: “¡qué bueno!, ¡Cuánto me alegro de ello!”. Dígale: “¡qué bueno que permanezcas seco/a!”.

*    Recuerde a sus hijos/as la regla de los lugares incorrectos
Muchos niños/as de vez en cuando, hacen sus necesidades en lugares inapropiados (fuera, por ejemplo). Cuando su hijo/a tenga esa experiencia, recuérdele que la regla es: “debes hacer tus necesidades en el WC o en la escupidera”.


*    Reaccione a los accidentes con serenidad
Oriente sus esfuerzos para que haga sus necesidades de forma correcta, diciéndole que se ejercite en permanecer seco/a mediante el uso apropiado del WC. Ello le fortalecerá la confianza en sí mismo y le mostrará que es capaz de hacer sus necesidades en la forma en que usted quiera que lo haga. Si el niño/a esta mojado/a dígale: “lamento que estés mojado, ahora tienes que practicar la forma de mantenerte seco/a”. Luego practiquen diez veces la forma de ir al sitio donde está el WC desde diversos lugares de la casa, (bájate los calzones, siéntate en él, súbete los calzones, siéntate en el). Al practicar el procedimiento no es necesario que su hijo/a orine o tenga una evacuación intestinal, sino que simplemente siga los procedimientos correctos de hacer sus necesidades.

RECUERDE
Los niños/as no siempre ven la razón por la cual deben hacer sus necesidades en la forma que nosotros queremos que lo hagan. Si a su hijo/a no le incomoda estar mojado, subraye la importancia de estar seco/a mediante “ya eres un niño/a grande, porque ya no te mojas”. Cuando su hijo/a sólo quiera usar el WC o la escupidera propios, ofrezca incentivos para que use el de otra personas, como “no debes mojarte, todos los orinales son iguales, no podemos utilizar tu escupidera por qué no está aquí, cuando hayas usado esta, podemos ir al parque (por ejemplo)”.
LO QUE NO SE DEBE HACER
No castigue a su hijo/a en caso de accidente en el control de esfínteres.
Con el castigo sólo se le presta atención por hacer sus necesidades en los calzones o en otro lugar incorrecto y no se le enseña a mantenerse seco/a.
No haga una pregunta errónea. Decir frecuentemente “mira tus calzones” actúa como un recordatorio sutil y es un buen sustituto para “¿necesitas utilizar la escupidera?”, pregunta que  generalmente se contesta con un NO. Ayude a su hijo/a a sentirse responsable de verificar su condición seca o mojada y de hacer algo al respecto, con objeto de realzar su sensación de que ya es un niño/a grande porque es capaz de cuidarse solo como mamá y papá.
¿Es aconsejable quitarle al niño/a los pañales?
Si. Porque en la sensibilidad de la piel a la humedad, a veces favorecida y provocada por el uso de los paquetes y gasas hasta edades avanzadas (más de tres años), que ahorran tales inconveniencias al niño/a y de paso le privan de un mecanismo de emergencia, de despertarse cuando los centinelas del cerebro no han funcionado ante las señales de la vejiga que se va llenando, o la incomodidad de las primeras gotas que nos hace ir al baño.
INCONTINENCIA NORTURNA
Se cree que es alrededor de los tres años cuando el organismo del niño/a está lo suficientemente maduro como para contener el paso de la orina nocturna. Después de los seis años la mojada en la cama puede considerarse un problema manejable de varias formas.

CONCEPTOS ERRÓNEOS
Muchos padres piensan que sus hijos/as se hacen pis en la cama por que duermen muy profundamente y no se despiertan ni hay quien los despierte a la hora de hacer pis.
Los estudiosos del tema no están de acuerdo con ello. Es cierto que la misión suele ocurrir en las primeras horas de la noche, es decir, cando todas las personas dormimos más profundamente, sin embargo no se ha podido descubrir diferencias entre la profundidad del sueño del niño/a con problemas.
Otros padres atribuyen a la cantidad de líquidos ingeridos, a la consumición de determinados alimentos, el que el niño/a de haga pis.
Es cierto que cuanto más bebe el niño/a la cantidad de orina es mayor, pero ello sigue sin explicar por qué no funciona el mecanismo de despertarse ante la presión creciente de la orina en la vejiga. Difícilmente podemos conseguir que el niño/a deje de consumir líquidos desde la hora de la tarde que sería necesario para que la orina producida durante toda una noche se ajustase a la capacidad de la vejiga.
Por último están los que piensan que su hijo/a  es un  vago/a y es la causa de que no se levante por la noche. Son muy pocos los casos en los que la única razón por la que se orinan los niños/as es por vagancia.
¿Se debe levantar al niño/a por la noche para que no se haga pipí en la cama?
El principal inconveniente es que cuando despertamos al niño/a lo hacemos independientemente del grado de necesidad subjetiva que éste experimente de ir al cuarto de baño y del grado de presión de orina en la vejiga, con lo cual, no le damos oportunidad para que llegue a asociar las señales internas causadas por la vejiga repleta con el despertar provocado por tales sensaciones. Con ello privamos al niño/a de que ensaye este mecanismo que le va a ser indispensable para conseguir el control de esfínteres.


Esta información es importante que llegue a todos los adultos que se relacionen directamente con el niño/a, con el objetivo de que la línea sea uniforme.

No hay comentarios:

Publicar un comentario